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KASKADERO:La verdadera historia....
En el caluroso verano de 1998 unos no menos ardientes muchachos casi
imberbes decidieron buscar un refugio que enfriara del mismo modo sus
cabezas abrasadas, sus hormonas desatadas y su gran reserva de cartones de
vino y litronas consumidas a gran velocidad e inconsciencia, cual cigarrillo
en túnel del viento. Así nació el kaskadero y con él la banda homónima.
Si el calor agobia el aburrimiento apremia y los inquietos hombrecillos
cansados de menear la banana deciden buscar otro instrumento que les
proporcionara al menos la misma sensación de placer y produjera sonidos más
agradables. Efectivamente algún miembro del grupo consiguió sorprendentes
sonidos con el primer instrumento, valga la redundancia. Sin embargo la
experimentación y la búsqueda de nuevos caminos musicales no entraba en sus
planes. Cuando tuvieron en sus manos las guitarras, bajo y batería hicieron
lo que sabían hacer: ¡A machacarla!
Tanta testosterona nublaba el dudoso talento de los chavales y llegaron los
inevitables cambios en la formación inicial consistentes en el abandono de
uno de ellos debido a su fea costumbre de vomitar antes, durante y después
del concierto y cantar a la vez, malísimo para la garganta. El otro cambio
fue la incorporación de una niñita de aspecto angelical: bucles rubios,
dulce y suave voz y una formación académica intachable. Bastaron pocos días
con "los kaska" para que su cabello de oro pasara a sucio estropajo y su
rudeza confunda si realmente toca un piano o conduce un camión. Ésta es
nuestra teclista.
Qué decir del batería: su mejor golpe de baqueta fue cuando la arrojó al
aire yendo a parar a la cabeza de uno de los guitarristas, que gracias al
golpe pudo desarrollar su mejor habilidad, apagar el amplificador (no
siempre es capaz). El grupo se completa con otros tres fenómenos musicales:
un bajista bajo sospecha que piensa que el solfeo es la luz de un día
nublado; un guitarra solista capaz de enchufar todos los altavoces a su
instrumento para después esconderse tras uno de ellos… Y el cantante. Es
difícil hablar de él. Todos coincidimos en algo: su regularidad y
constancia. Canta igual en los ensayos, en los conciertos, en la grabación y
en la ducha (si la pisara). Le da igual tener un micro delante que una
patata o un zapato en la boca. A su favor diré que un día el ensayo no
estaba saliendo nada mal. Entonces llegó él.
Así, tras actuaciones indefinibles que siempre comienzan con un: "hay que
beber un poco antes de salir" y terminan con: "los técnicos no han sabido
regularnos", los KASKADERO, sin ganar dinero, sin seguidores, sin buenas
críticas, sin pretensiones, con corazón siguen adelante.
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